La educación no ha resultado un actividad sencilla y ello es debido a que los métodos, herramientas y recursos empleados desde los inicios no resultaban los más idóneos para transmitir los conocimientos y establecer los aprendizajes. 

En sus inicios, sólo se pensaba que educar se trataba de transmitir un saber, y esto era realizado de forma simple y natural. Pero afortunadamente todo ha cambiado para mejor pues con el tiempo se han desarrollado innumerables estrategias que han sido el camino para que la educación resulte una actividad satisfactoria para los alumnos, y de la misma manera para quien facilita tal educación. 

 Al momento de tal cambio, los estudiantes han tenido la posibilidad de participar de manera más espontánea y activa, permitiéndoles de alguna manera enamorarse del sistema como si fuese el efecto de un hechizo de amor que recayó sobre cada uno de ellos. 

La educación en la disyuntiva de ser aburrida o motivadora

En oportunidades el sistema educativo suele caracterizarse por métodos y herramientas que resultan monótonas tanto para el estudiante como para el mismo facilitador, dificultando de esta manera que el conocimiento se implante y pueda ser aprovechado al máximo. El entorno posiblemente dicte el camino a transitar y quizá por ello la motivación no termina de hacerse presente y aparece el desinterés bien sea por la nula profundización del mismo, o porque no se hace de manera eficaz la transmisión de dicho material. Y si a ello le sumamos el entorno poco acorde, de manera determinante no se alcanzarán los objetivos planteados para estimular el progresivo desarrollo del niño. 

Herramientas y recursos que logran motivar

Afortunadamente en la actualidad todo ha sido modificado para mejor, pues la educación ahora cuenta con una gran  variedad de recursos que facilitan y motivan el proceso educativo, los cuales incentivan la adquisición del conocimiento, por lo que se produce un verdadero interés que se conecta desde el fondo con el estudiante y con su propia vida. 

Una herramienta de suma importancia ha resultado el empleo de la música como un mecanismo estimulante al momento de alcanzar un conocimiento. La música se emplea a modo de recurso educativo que sirve para estimular la adquisición del aprendizaje. Lo recomendable es emplear la música en todas sus aristas pues constituyen un genuino acercamiento a la globalización del conocimiento. 

La música va más allá de su uso como una herramienta en las aulas

La música es amplia y por ello su empleo va más allá de lo que imaginamos, ya que puede ser usada por las maestras que tienen niños en sus primeras edades donde las canciones son usadas en las rondas, para los cuentos, dramatizaciones, entre otros. La música suele convertirse en un excelente apoyo didáctico, más si se le adicionan instrumentos. 

Para incluir la música en un diseño pedagógico, no es relevante na er con dicha cualidad pues está, a diferencia de diversos criterios, puede ser aprendida en cualquier momento de la vida con un mayor o menor grado de dificultad, pues se trata de una destreza que se cultiva, que sólo depende del empeño que en ello se invierta.