Es conocido por todos que las plantas requieren para su crecimiento luz, humedad, y nutrientes a fin de poder desarrollarse adecuadamente. Cuando se trata del sol, este llega a proporcionar la luz, la lluvia y el riego les aportan humedad, mientras que los nutrientes provienen de aditivos, los fertilizantes, la composta o el estiércol.

En el caso de que una planta no se encuentre creciendo de forma adecuada, la fertilización puede ayudar solo si la causa radica en la falta de nutrientes, en lo que podría ayudar uno como el Box terra. Pero si la planta está creciendo en aquellos suelos que están mal drenados, con exceso de sombra o compitiendo con raíces de árboles, entonces esta no llegará a responder a la fertilización.

Al momento de seleccionar un fertilizante, debemos saber que existen dos tipos, los orgánicos como el Box bio y los inorgánicos. Cuando se trata de los primeros, estos incluyen estiércol (de pollos, ovejas, conejos, vacas o caballos), harina de hueso, semilla de algodón u otros materiales naturales. Mientras que los fertilizantes inorgánicos son productos artificiales que usualmente contienen nutrientes en mayor cantidad que los fertilizantes inorgánicos.

Al momento de comprar un fertilizante  

Debemos estar pendiente de cada indicación que nos suministra el fertilizante. Por ejemplo, los tres números que se ubican en la etiqueta hacen referencia al análisis del fertilizante, los mismos nos indican el porcentaje de nitrógeno, fósforo y potasio, que posee respectivamente. Estos números siempre se encuentran enlistados en el mismo orden. Por ejemplo, compramos una bolsa de 100 libras de fertilizante 10- 20-10, esto quiere decir que contiene 10 libras de nitrógeno, 20 libras de fósforo y 10 libras de potasio, lo que se traduce como 40 libras de nutrientes. La porción restante del fertilizante, es decir, 60 libras corresponde al material inerte como pueden ser arena, perlita, o cáscara de arroz. Un fertilizante completo es aquel donde están incluidos estos tres elementos.

 

Es importante señalar que todas las partes de las plantas requieren de nitrógeno para su crecimiento (raíz, hojas, tallos, flores y frutos) pues esta sustancia le brinda a la planta el color verde y resulta necesario para la formación de proteínas. Cuando existe una carencia de nitrógeno, esto da pie a que las hojas bajas que son las más viejas en la planta se tornen amarillas y paulatinamente toda la planta se torna de color verde pálido. Por otro lado, si presenta un exceso de nitrógeno, este llega a matar a las plantas.

El fósforo resulta necesario para desempeñar funciones como la división celular y también ayuda con la formación de raíces, flores y frutos para la extracción de aceite. Si se presenta una deficiencia de fósforo, esto llega a causar retraso en el crecimiento y también una producción pobre de flores y frutos.

Las plantas también necesitan del potasio para diversos procesos químicos que permiten la vida y el crecimiento, porque actúa como estimulador. Si se presenta una deficiencia de potasio puede ser reconocido de distintas maneras, aunque el retraso en el crecimiento y amarillamiento de las hojas bajas suelen ser los síntomas más comunes en muchas plantas.

Cuando se compra un fertilizante debemos considerar el costo por libra de los nutrientes. En líneas generales, los fertilizantes que cuentan con fórmulas altas y en empaques grandes tienden a ser más económicos. Por ejemplo una bolsa de 50 libras de 10-20-10 podría no costar más que una bolsa de 50 libras de 5-10-5, pero una bolsa de 10-20-10 puede contener el doble de nutrientes.

¿Cómo seleccionar un fertilizante?  

Es casi una regla entre los jardineros, usar un fertilizante que sea completo y que contenga dos veces más fósforo que nitrógeno y potasio. Por ejemplo 10-20-10 o 12-24-12. Generalmente se trata de fertilizantes que son fáciles de encontrar. En determinadas oportunidades, los suelos llegan a contener suficiente potasio con el que se puede lograr un buen crecimiento de las plantas. Si se llega a presentar un ligero exceso de potasio, este en realidad, no llega a perjudicar el crecimiento de las plantas, más bien puede resultar mejor usar un fertilizante completo.

Otra de las recomendaciones, es no usar fertilizantes para pastos en los huertos debido a que estos llegan a contener mucho nitrógeno y así mismo, muchos de ellos también contienen químicos que son usados para el control de malezas que podrían llegar a dañar o matar el cultivo. Los suelos que presentan un pH que es menor a 5.7 tienden a necesitar cal, y esto se debe a que la cal llega a proporcionarle calcio al suelo haciendo que este sea menos ácido, elevando el pH hasta un nivel que es aceptable.

La manera de usar el fertilizante  

Es recomendable hacer un análisis de suelo cada 2 años, sobre todo para los jardineros que son principiantes pues no se encuentran familiarizados con el crecimiento de los cultivos. Un análisis de suelo nos llega a indicar de forma clara el nivel de nutrientes en el suelo y además recomienda el nivel al que se debe agregar cada nutriente.

Con la idea de tomar una muestra de suelo, se debe hacer cuando el suelo se encuentre húmedo, más no, saturado de agua. Se escarba a una profundidad de aproximadamente 4 a 6 pulgadas y se toma un puñado de suelo. Esto debe hacerse en diferentes lugares del huerto. Cada puñado debe ponerse en un contenedor grande y se mezclan. Del resultado de la mezcla, se toma una muestra de más o menos ½ pinta. 

Este es un procedimiento que puede ser realizado a mediados del invierno, y de esta manera será posible preparar el suelo para poder plantar en primavera. Para tomar la muestra, se puede acudir a los agentes de Extensión de su condado pueden pues ellos pueden proveer con un contenedor y además se encuentran en la capacidad de explicar a dónde se debe enviar la muestra para el análisis.

Si el suelo del huerto no ha sido analizado, es recomendable usar entre 2 y 3 libras de fertilizante (por ejemplo 10-20-10) por cada 100 pies cuadrados. Por ejemplo, una parcela de 10 × 10 pies (o 5 × 20 pies) presenta un área de 100 pies cuadrados. Si se trata de un huerto de 30 pies de largo y la distancia entre los surcos es 3 pies, cada surco, este cuenta con casi 100 pies cuadrados. En este caso se usan 2 libras de fertilizante en huertos cuyos suelos son arenosos y 3 en aquellos suelos que son más arcillosos.  

Es importante no llegar a usar demasiado fertilizante ya que se podrían matar las plantas, por lo que se recomienda usar dos tazas de la mayoría de los fertilizantes que pesan aproximadamente de 1 libra. Si el fertilizante presenta más nitrógeno, entonces se debe usar menos. Dos libras de fertilizante 5-10-5 proporciona el mismo nitrógeno que una libra de 10-20-10.

Si se trata de usar fertilizantes orgánicos (estiércol), estos se deben aplicar uniformemente hasta ser incorporado al suelo. Se debe usar entre 20 o 30 libras de estiércol por cada 100 pies cuadrados de jardín. No debe usarse demasiado ni usar material fresco ya que eso podría dañar a las plantas.

Métodos para aplicar el fertilizante

Esparcir antes de plantar: Una vez que se tiene la cantidad apropiada de fertilizante, este se esparce de manera uniforme sobre el jardín y se mezcla con el suelo a una profundidad de 3 a 4 pulgadas antes de que sean levantados los surcos. Este es uno de los métodos que presenta menor riesgo de daño para las plantas, pero además es usualmente el mejor método cuando se trata de fertilizar los huertos.

Aplicación en banda o surco: El fertilizante es aplicado en una banda a un lado del surco, mucho antes de plantar. A partir de ese método se previene que las raíces de las plantas puedan entrar en contacto con la banda de fertilizante ya que eso podría matar a la planta.

Solución iniciadora: Esta se trata de una práctica que solo es usada en trasplantes como tomate, chile, berenjena y repollo. Para hacer la solución, se disuelven 2 cucharadas de fertilizante de jardín en 1 galón de agua y se mezcla bien. La recomendación es aplicar una taza de la solución en cada poceta y dejar que se absorba correctamente antes de realizar el trasplante.

Aplicación a plantas que están creciendo: Este viene a ser un método  que resulta especialmente para aquellos suelos que son arenosos, o cuando se ha presentado una lluvia copiosa en un tiempo prolongado ya que es una situación en la que se pueden haber perdido los nutrientes debido al lavado del suelo. En este caso, el fertilizante debe aplicarse a los lados del surco e incorporarse al suelo a través del riego. Suele ser suficiente cerca de ½ taza de fertilizante por cada 10 pies de un surco. La cantidad y el tiempo de aplicación del fertilizante podrían variar de acuerdo al tipo de cultivo que se ha plantado. 

En consecuencia, la aplicación del fertilizante de esta manera llega a incrementar el rendimiento en el caso de la mayoría de los vegetales. De manera que, hay que fertilizar los huertos de otoño de la misma manera que se hace con los de primavera. Si el huerto de otoño es plantado luego de un huerto de primavera que ha sido bien fertilizado, tan solo se necesitará la mitad de la dosis de fertilizante que se ha usado en primavera. Para ello, aplique 1 a 2 libras por 100 pies cuadrados.

El cannabis y sus mejores fertilizantes 

 Aparte de un suelo que sea de calidad, los fertilizantes resultan fundamentales cuando se busca maximizar las cosechas de las plantas de marihuana. Al cultivar el propio cannabis, es importante asegurarse de que las plantas sean sanas y además productivas.

En el caso de esta planta, los fertilizantes son el resultado de una mezcla rica en nutrientes que son utilizadas con el fin de influir de manera positiva en el crecimiento, producción, sabor y potencia de las plantas. Si bien no todos los fertilizantes son iguales, tampoco son elaborados de la misma forma. Otro aspecto que es importante es que el suelo sea de calidad, para que los nutrientes puedan ser absorbidos adecuadamente.

Abonos orgánicos y abonos químicos

Se conoce que algunos cultivadores llegan a utilizar una mezcla de nutrientes tanto orgánicos, como químicos, mientras que otros limitan a unos o, a otros. En todo caso, la sugerencia es repasar todas las ventajas e inconvenientes que aportan los fertilizantes orgánicos y químicos, para ello te brindamos información sobre los diversos tipos de abonos.

Como nota importante, los fertilizantes que ya vienen envasados y listos para ser usados resultan bastante prácticos. Aunque el abono casero llega a aportar innumerables beneficios. Los fertilizantes que ya vienen preparados facilitan grandemente la vida, y además existe mucha información de cómo funcionan, por lo que se recomienda llevar a cabo una investigación para tener una mejor idea de lo que se puede esperar pues las opciones disponibles son muy numerosas, y puede resultar un poco confuso. 

Los mejores fertilizantes para cannabis

Monster bud mix fertilizante ecológico: se trata de un potente abono orgánico en el que no esta contenido ningún ingrediente animal. Es una mezcla “todo en uno” que resulta suficiente para el ciclo de vida completo de 1 o 2 plantas, además contiene todos los nutrientes que son necesarios para cada etapa del cultivo.

Monster bud boost pack: es un potente pack que contiene tres fertilizantes líquidos lo que resulta una combinación bastante eficaz de nutrientes, que funciona conjuntamente con el Monster Bud Mix a fin de optimizar el potencial de las plantas en cada fase de su cultivo.

Cada fertilizante líquido se encuentra repleto de micronutrientes con los que se estimulan diferentes aspectos del desarrollo de las plantas, ya que su objetivo es producir una abundante cantidad de cogollos que sean grandes y sabrosos. 

Plagron starter set: resulta un fertilizante que es ideal para los principiantes, ya que contiene todos los nutrientes que son necesarios para las plantas, y que estas crezcan sanas. Es un juego de fertilizantes orgánicos que viene con tres mezclas de nutrientes que son necesarios para el crecimiento de la planta de semilla hasta la cosecha. Power Roots logra estimular el desarrollo sano de las raíces, Terra Grow ayuda con la fase vegetativa y Terra Bloom con la floración.

Grow Caps: distinto a los anteriores fertilizantes, son unos polímeros encapsulados con los que se proporciona nutrientes a las plantas al disolverse durante la fase correspondiente. En otras palabras, los nutrientes estimulan las raíces, el crecimiento y la floración siendo liberados de forma automática durante el momento adecuado. 

Estos son los mejores abonos caseros para el cultivo de cannabis

Compostaje o té de compost: aunque no se trate de un fertilizante técnicamente, el compost puede contribuir con la nutrición de la planta y ello es debido a que contiene macro y micronutrientes, aunque estos no resultan los suficientes como para ser considerado un fertilizante. Más allá de eso, un crecimiento vigoroso va a depender tanto de la calidad del suelo como de sus nutrientes. Siendo esto exactamente lo que aporta el compost.

Posos de café: llegan a proporcionar una cantidad óptima de elementos minerales que son ricos en nitrógeno; convirtiéndose en una maravillosa fuente de nitrógeno de liberación lenta para las plantas.

Entre otros efectos, se encuentra la capacidad de ahuyentar a los parásitos y a la reducción del fuerte olor del cannabis. Así mismo, se trata de una opción orgánica que se encuentra disponible en gran abundancia, debido a que los residuos de café son producidos en grandes cantidades lo que se traduce como que se puede reciclar mientras se cultiva de forma natural.

Estiércol u orina: no es un secreto que las plantas, flores y gran variedad de hongos llegan a crecer en donde los animales han defecado y orinado con anterioridad, y por eso es uno de los componentes agrícolas más importantes a nivel mundial. El estiércol resulta una gran fuente de NPK de liberación lenta, y existe gran cantidad de recetas de estiércol cuyos ingredientes proceden de diferentes animales, aunque todo dependerá de la región y son los agricultores quienes cuentan con esa información de mejor manera. 

  • Oveja: puede ser muy rico en nutrientes a través de la fermentación
  • Cabra: una versión más fuerte del estiércol de oveja
  • Vaca: moderadamente rico, pero muy abundante
  • Pollo: también muy rico, pero necesita diluirse debido a un NPK muy fuerte
  • Conejo: muy rico para el compostaje y la producción de lombrices
  • Caballo: muy adecuado para plantas y flores en macetas

En el caso de la orina, esta resulta un gran potenciador de nitrógeno que procede de los animales e incluso de los humanos, siempre que sea diluida con agua. Con una proporción de 10:1 de agua y orina, de este modo se garantiza que no llegará a  convertirse en amoníaco. 

Agua de coco: esta sustancia es muy famosa por ser saludable para el ser humano, aunque el agua de coco también resulta un estimulante del crecimiento para las plantas de marihuana, sobre todo para las plantas grandes pues el agua de coco cuenta con un efecto muy beneficioso sobre el desarrollo de los esquejes y el crecimiento de la raíz. Es un agua repleta de vitaminas, minerales, aminoácidos y citoquinas, convirtiéndose en un fertilizante natural muy rico.

Jugo de plantas fermentadas (jpf): La agricultura ecológica coreana se ha vuelto muy famosa por el uso de JPF, debido a que, con ese enfoque holístico se puede evitar las sustancias químicas a través de la integración de microorganismos autóctonos. Las plantas se descomponen y son convertidas en nutrientes que son absorbibles con derivados de bacterias que son beneficiosas, haciendo de este método una técnica que es completamente natural y ecológica a fin de crear un suelo de calidad.